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Divide y vencerás ("Divide et impera" o “Divide et Vinces”), es un clásico en las estrategias del arte de la guerra para debilitar y someter a los pueblos. El término, pese a que ya se conocía en la antigüedad, fue acuñado por Julio César en su libro “De Bello Gallico” (la guerra de las Galias), donde explicaba como el triunfo romano en la Guerra de las Galias se debió esencialmente a una política de "dividir” a sus enemigos, poniéndose del lado de tribus individuales durante sus disputas con oponentes locales.
Más recientemente está el ejemplo del imperio colonial británico, que dando apoyo a unas tribus y no a otras pudo encontrar un territorio desunido y en guerra constante entre ellos y hacerse con el poder. De hecho, esta situación también sobrevivió a la independencia de la India británica, que se tradujo en una serie de batallas internas, fragmentando lo que fue el mayor imperio de la India británica en 6 estados independientes (India, Pakistán, Nepal, Bangladesh, Bhután y Sri Lanka).
En resumen, si pretendes conquistar un territorio, y, anteriormente a su conquista consigues que tus enemigos batallen entre si, por medio de una división social, cultural o religiosa, esa división que consigues casi asegurará tu victoria sobre esos territorios.

En política se usa para definir una estrategia para mantener un territorio o una población dividida. Si están divididos, no se pueden unir contra un enemigo común, y el gobierno, además, debe luchar contra esos opositores internos, debilitando las acciones de ese Estado. Esta estrategia, también teorizada por Maquiavelo en “El príncipe”, sugiere que la mejor manera de obtener el poder es sembrando la intriga entre quienes gobiernan (o quien puede llegar a gobernar) para lograr su separación. Maquiavelo sentenció: “Teseo no hubiera podido desarrollar su valor, si no hubiese encontrado dispersados a los atenienses...”.

Durante la guerra fría, esta estrategia se usaba por parte de Estados Unidos a través del envío de mensajes, de ahí la creación de Radio Liberty o Radio Free Europe, que daba noticias (en sus respectivas lenguas) a los países del este. En Afganistán (de 1985 a 1993) y en Irak (desde 1994) también era para lo mismo. Hasta entonces se había hecho a principios del siglo XX a través del lanzamiento de octavillas, por ejemplo la “guerra de papel” en la guerra civil española. Esa es una estrategia de propaganda de guerra (que también se hace en la red, por cierto), para intentar convencer y para dar argumentos a los opositores de los diferentes gobiernos "enemigos".

En la actualidad sin embargo, el acceso a la red está cambiando la situación. En primer lugar, no hace falta enviar mensajes, ya que con una conexión a Internet se puede acceder perfectamente, por otro lado, la oposición a cualquier dictadura se realiza por los jóvenes a través de teléfonos móviles y de redes sociales.
Así pues, nos encontramos en un nuevo escenario en el que la prioridad ya no es enviar mensajes para dividir a los países, sino conseguir que esos opositores tengan la tecnología necesaria para organizarse entre sí. Y las redes sociales están fomentando ese rol organizativo de acción colectiva y a su vez son un altavoz internacional de lo que está ocurriendo día a día.

Un buen ejemplo lo vemos en Irán, en la denominada revolución verde donde miles de personas se echaron a la calle (y a la red) a protestar y a contar lo que estaba pasando, organizándose y juntándose en manifestaciones. La mayoría de estos activistas son jóvenes estudiantes, todos ellos “nativos digitales”, con acceso a tecnología móvil, blogs, redes sociales y plataformas online. Su gobierno intenta combatirlos en la calle, pero también en la red. Los regímenes represivos cada vez tienen más experiencia en su habilidad para el empleo de herramientas sofisticadas que censuran, filtran, monitorizan y buscan a esos movimientos de resistencia. No interesa que informen al mundo y a sus compatriotas, pero aun interesa menos que se organicen. Por eso la represión en la red y por eso también ataques cibernéticos para hacer caer webs.
Durante esas semanas, Estados Unidos creó software para evitar la censura en Internet por parte de Irán, incluso habló con Twitter para que no hiciera ninguno de sus típicos “parones por mantenimiento” durante las protestas. También dotó de dinero a agencias para que buscaran métodos para permitir el acceso a Internet desde Irán a través de fondos del departamento de Estado.
Como indica Noah Shachtman en Wired, comparando esta situación con el anterior envío de mensajes a través de la radio, “la diferencia estriba en que el contenido ya no es lo importante; el énfasis está en apoyar la infraestructura técnica y dejar que la ciudadanía decida por sí misma qué decir. La propia comunicación puede hacer caer el despotismo”.

Alec Ross es el asesor de innovación de Hillary Clinton, la secretaria de Estado. Bajo sus premisas se ha creado una red social vía móvil en Pakistán, Humari Awaz ("Our Voice"), desde donde se enviaron más de medio millón de mensajes en solo las dos primeras semanas. El secretario de defensa, Robert Gates, añade que “the freedom of communication and the nature of it, is a huge strategic asset for the United States".

Éste es el presente, dedicar ingentes cantidades de dinero a fin de dotar de acceso a la comunicación a ciudadanía opositora para debilitar gobiernos. Sun Tzu decía que “si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas”.
La red y el acceso a ella puede ser también un arma poderosa, y sin tener que ir a ningún sitio.

[Foto: Hamed Saber / Flickr]

El pasado martes fui a escuchar una ponencia de Guillem López Bonafont sobre "Qué significa ser de izquierdas", en el casal de ERC-Gracia.

En ella, Marc Marsal explicó cómo el partido se había adaptado al concepto de izquierdas en cada momento de su historia, y analizó los cambios dentro de cada periodo, haciendo una mirada histórica a la ideología de izquierdas de ERC y a su desarrollo desde 1931 hasta hoy. Guillem, por su parte, desarrolló la tesis del cambio en la izquierda actual y del futuro y dejó muchas "perlas" que quería compartir aquí.

Uno de los puntos importantes de su ponencia fueron los nuevos retos a los que se tienen que enfrentar los movimientos de izquierdas. Si no se entienden estos retos y esta nueva situación, el movimiento de izquierdas (y seguramente cualquier movimiento político) está condenado a decrecer:

1. Todos los países que tradicionalmente han creado el estado del bienestar o han sido conocidos tradicionalmente por sus movimientos de izquierdas, ahora son gobernados por partidos de derechas (Francia, Italia, Alemania, Reino Unido (seguramente en breve) ... hecho que indica que la izquierda está en crisis en Europa, sin que eso haya supuesto grandes cambios a nivel legislativo. Han variado las políticas de gobierno, sí, pero no ha sido exagerado, y normalmente no han tumbado leyes que hicieron los partidos de izquierda cuando gobernaban anteriormente.

2. La era micro. Una aportación muy interesante, que se puede dividir en la vertiente temporal y en la vertiente territorial: en la vertiente temporal, la sociedad actual y todas las corrientes de opinión se desarrollan de una forma muy diferente a la que conocíamos hasta ahora y que se estructura en torno al concepto de inmediatez. Internet establece unas nuevas reglas del juego en las cuales el conocimiento es accesible a todo el mundo y de forma gratuita y en el que se fomenta la conexión de todos sus usuarios (social web) eliminando por completo las barreras territoriales. En la vertiente territorial, cada vez nos interesamos menos por cuestiones internacionales y más por cuestiones de gran proximidad territorial y que nos moviliza más. Ejemplos son los casos de NIMBY, como la movilización para evitar una narcosala en la Vall d'Hebron o que el AVE no pase cerca de la Sagrada Familia. Eso es lo qué Norberto Bobbio llamaba identidades de resistencia. Aparecen nuevos conceptos como como el Microvoluntariado o el microtargeting que no hacen más que poner énfasis a esta organización basada en la microsegmentación del tiempo, en microcausas territoriales y temporales y en base a tareas y funciones cada vez más acotadas.
Además, cada vez más, partidos de izquierdas abanderan movimientos que llevan como nombres: anti-, preservamos, salvamos, no ... que es lingüística más bien conservadora y no progresista.

3. Desafección política. La historia muestra que son los partidos de izquierdas los que más notan (en votos) la crítica a los partidos y a los políticos.

4. Hemos pasado de la concepción Top-Down a la aproximación Bottom-Up. La sociedad actual entiende que los pequeños cambios son poderosos, que si se moviliza y coopera con otros activistas puede cambiar las cosas y tener visibilidad.

5. ¿Existe todavía la lucha de clases? En la actualidad la conciencia de clase ha desaparecido en gran medida. Eso puede haber cambiado el sistema de valores de la izquierda.

6. Los valores post-materialistas están ahora presentes en la sociedad actual, en contraposición con los valores materialistas que caracterizaban los movimientos de izquierdas de mediados del siglo XX los cuales centraban su razón de ser en la redistribución económica. Un ejemplo son los últimos temas de interés general en Cataluña y en España: matrimonios gays, movimiento independentista, religiosidad vs. laicidad, inmigración, la igualdad de género, la reforma del impuesto de sucesiones, la ley antitaurina, y la energía nuclear. Sólo uno de estos temas (ley de sucesiones) es materialista. Si ganan los valores postmaterialistas es que no se hace énfasis en la desigualdad social, por lo que el "ser" de la izquierda deja de estar tan claro.

Guillem también nos habló de lo que para él será el futuro de la izquierda. Un futuro en el que se tienen que cambiar las cosas y los partidos (de izquierda) deben adaptarse a la nueva sociedad.
Las nuevas tecnologías y la cultura 2.0 traen valores de transparencia, colaboración, participación, Bottom-Up, inmediatez, co-responsabilidad ... son valores que tienen que ser adoptados por la izquierda actual. Evolucionamos hacia una nueva concepción de partidos de masas donde el rol de los partidos será el de aglutinadores, coordinadores y dinamizadores de micromovimientos de grassroots (de bases) transpartidistas (de dentro y fuera de la organización).
Eso representa un gran cambio en las estructuras actuales: aunque las oligarquías de partido continuarán, la estructura propia del partido será menor. Ya no habrá militancia como tal, pero sí que se extenderá la red de relaciones a muchos más sectores de la sociedad.
El objetivo pasará por el análisis de los temas clave y la gestión de las relaciones con los grupos de presión con los cuales será necesario cooperar para poder definir y aplicar las políticas públicas.

Finalmente, Guillem aconseja a ERC un cambio: "Si con Àngel Colom ERC era la C, con Carod-Rovira pasó a ser la E, el futuro tendrá que ser la R. Hoy el republicanismo es la corriente que encaja mejor en una sociedad con valores participativos, cooperativos y postmaterialistas, ya que busca la construcción común de la RES PÚBLICA y de los elementos identitarios que la definen. En la era de Internet ya no existe una verdad absoluta ni la figura de los expertos que abogan por formas de estado tecnocráticas. Hoy en día es importante abandonar la concepción schumpeteriana de menosprecio a las masas para empezar a confiar en el pueblo a la hora de definir un bien común".

En resumidas cuentas, muy interesante la charla. ¡Gracias a Jordi Vilanova por invitarme!

El antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, uno de los intelectuales más relevantes del siglo XX, destacado antropólogo y padre del enfoque estructuralista de las ciencias sociales, falleció el sábado a los 100 años, aunque fue anunciado ayer por su editorial.
Lévi-Strauss, que habría cumplido 101 años el próximo 28 de noviembre, influyó de manera decisiva en la filosofía, la sociología, la historia, la etnología y la teoría de la literatura.

Hijo intelectual de Émile Durkheim y de Marcel Mauss, e interesado por la obra de Karl Marx, por el psicoanálisis de Sigmund Freud, la lingüística de Ferdinand de Saussure y Roman Jakobson, el formalismo de Vladimir Propp y un largo etcétera, era además un apasionado de la música, la geología, la botánica y la astronomía.

En una entrevista en 1977 dijo algo que me ha llamado la atención: “Para mí, el equipo ideal es un cuaderno de notas y un lápiz. Pero debo decir que si tuviéramos aunque sea un cuarto de hora de película hecha en la Atenas del siglo V antes de nuestra era, comprenderíamos más de Grecia que todo lo que se escribió sobre ella desde el Renacimiento”. Por suerte, en el futuro (y en el presente) sí que las nuevas generaciones podrán ver películas y vídeos sobre Levi-Strauss y sus teorias.

Las aportaciones más decisivas del trabajo de Lévi-Strauss se pueden resumir en tres grandes temas: la teoría de la alianza (el parentesco tiene más que ver con la alianza entre dos familias por matrimonio respectivo entre sus miembros que con la ascendencia de un antepasado común), los procesos mentales del conocimiento humano (no existe una diferencia significativa entre el pensamiento primitivo y el civilizado, con lo que verifica la existencia de un mínimo denominador común en el género humano, esto es, la existencia de raíces comunes de la especie a través de la diversidad de expresiones, y por tanto un importante alegato contra el racismo) y la estructura de los mitos (la mente humana organiza el conocimiento en parejas binarias y opuestas que se organizan de acuerdo con la lógica, y tanto el mito como la ciencia están estructurados por pares de opuestos relacionados lógicamente).

Pero a mí me gusta especialmente su aproximación al estudio de los individuos, estudiándolos no como personas individuales sino como unidades dentro de un entorno social. Para Levi-Strauss las relaciones familiares, los mitos, las costumbres, los modos transaccionales, las alianzas, la comunicación, etcétera, describen una realidad estructural. El hombre está ligado a dos grandes categorías: naturales o biológicas y los culturales.
La línea de demarcación entre cultura y naturaleza no es la fabricación de herramientas (el homo faber), sino el habla (el homo loquens), la lengua natural (un sistema de signos convertibles en otro sistema de signos por medio de un proceso de transformación).

El lenguaje es el fenómeno cultural por excelencia. En primer lugar, porque es parte de la cultura: una de las habilidades o hábitos que adquirimos de la tradición externa; en segundo lugar, porque es el medio especial por medio del cual asimilamos la cultura de grupo,... el niño adquiere su cultura porque la gente le habla, y lo más importante de todo, porque el lenguaje constituye un sistema; y si queremos entender el arte, la religión y la ley y todos nuestros comportamientos, debemos imaginarlos como códigos formados por signos articulados según el orden de la comunicación lingüística.

Así, para el autor, la cultura humana es la suma total de costumbres, creencias e instituciones (arte, ley, religión, técnicas para actuar sobre el mundo real): los hábitos y habilidades aprendidas por el hombre en cuanto a miembro de una comunidad.

En estos tiempos, más que nunca, vemos nuevos desarrollos de comunidades, a través del lenguaje, pero también de otras formas de contacto a través de ese mismo lenguaje pero no presencialmente, sino online. Estoy seguro que a Levi-Strauss le hubiera gustado analizarlo.

Desde este blog, este pequeño homenaje en forma de post.

El efecto Bandwagon

El Efecto Bandwagon, también conocido como el efecto de arrastre, es la observación de que a menudo las personas hacen y creen ciertas cosas fundándose en el hecho de que muchas otras personas hacen y creen en esas mismas cosas. El efecto es peyorativamente llamado comportamiento gregario, particularmente cuando es aplicado a los adolescentes. Las personas tienden a seguir a la multitud sin examinar los méritos de una cosa en particular.

En política, el efecto Bandwagon significa que algunas personas votan por aquellos candidatos o partidos que es probable que resulten ganadores (o que son proclamados como tales por los medios de comunicación), esperando estar en el 'lado ganador' al final.
Me ha parecido muy interesante la historia del término bandwagon, que me ha recordado un post de Daniel Eskibel, un experto en psicología política. Bandwagon se traduce como el carro que lleva una banda en un desfile. En la campaña norteamericana de 1848, Dan Rice, un afamado cómico y payaso, quiso ayudar a la campaña de Zachary Taylor (del partido Whig), y del que era miembro. Taylor ganó, sin ser favorito y sin haber nunca ejercido un cargo público y fue el 12º presidente de Estados Unidos, y Dan Rice tuvo bastante que ver.

Como explica perfectamente Eskibel, Dan Rice tenía su propio carro de música (bandwagon) y se le ocurrió usarlo en la campaña electoral de Taylor para atraer la atención de la gente con la música. A medida que avanzaba la campaña electoral, más y más popular se volvía el bandwagon. Encima del mismo, además de la banda musical, iba el candidato a Presidente y su entorno político más cercano. Pero cuánto más popular era el bandwagon del candidato Zachary Taylor, más dirigentes políticos se subían al mismo y lo acompañaban. Cada vez más. Y la gente se divertía observando cada día qué nuevo dirigente se subía al bandwagon.

Años más tarde, los bandwagons eran pieza ineludible de toda campaña electoral en Estados Unidos. Y se popularizó la frase "subirse al carro" para describir la actitud de quienes solo buscan asociarse con el éxito de otros más allá de sus propias convicciones.
Pero como Eskibel dice: "No es que simplemente piensen que van a votar al candidato A porque A seguramente será el ganador. Es más bien un estado de ánimo colectivo, un impulso ancestral que parece venir desde el fondo más primitivo de nuestro cerebro. Ese impulso a seguir a la manada, a dejarnos arrastrar por ella, a dejarnos llevar. El cerebro humano ha desarrollado magníficas habilidades [...] pero todo ese desarrollo se ha hecho conservando intacto el cerebro animal que le subyace. Incluyendo aquel comportamiento de manada que en oscuros tiempos prehistóricos seguramente fue vital para sobrevivir en un entorno hostil y peligroso. En campañas electorales, el efecto bandwagon opera sobre la parte menos informada del electorado y con menores definiciones partidarias e ideológicas. Pero opera. Lo hace sobre un porcentaje a veces mayor y a veces menor del electorado. Pero opera. Por eso muchas campañas electorales buscan provocar ese efecto bandwagon.".

Por ello es tan importante a veces para los partidos ir bien en las encuestas, para aparecer como potenciales ganadores y envolverse de ese "halo" de positivismo.

Sería interesante pensar si este efecto Bandwagon se puede extrapolar a la red. Es obvio que antes las campañas políticas tenían lugar especialmente durante el período electoral. Sin embargo, en la actualidad el período electoral dura de elección a elección, en un estado casi constante de campaña permanente. Esa campaña permanente tiene visibilidad en la televisión y en los diarios, pero también en la red.

Día a día, vemos como la gente participa en política de la manera más simple, a través de un click de ratón. Se puede hacer política en Facebook (aunque seguramente gente a la que la política no le interesa ni ha pensado que la hace), mediante sus votos a notas de otras personas (me gusta), compartiendo esa nota con sus amigos, haciéndose admirador de según qué páginas, con las causas... También en Twitter, haciendo un retweet de alguna frase que tenga que ver con la política, o participando en algunas conversaciones o discusiones a favor o en contra de algunas opciones políticas. En youtube, reenviando o compartiendo algún vídeo gracioso a favor o en contra de algún partido o político...
También en lo que leemos que hacen nuestros amigos/conocidos en las redes sociales, comentarios, eventos, enlaces, ... que tienen que ver con un partido u otro.

Todas esas acciones, no una en sí, sino todas a la vez, de mucha gente diferente, también puede, tal vez, hacer que la gente note algo en el ambiente, más visibilidad de un partido que de otro, más acciones, más "apoyos" recibidos en la red a cierto grupo. La red como multiplicador de acciones, las cuales leemos, vemos, que no miramos tal vez o que solo miramos en diagonal, pero que están ahí, que se notan y que tal vez puedan hacernos pensar que ese partido está en el carro ganador, sencillamente porque le vemos mucha más visibilidad allá donde nos movemos más (en la red), y por tanto mucha más presencia a nuestro alrededor.
No conozco ningún estudio al respecto, así que solo puedo preguntarme si esta reflexión puede ser cierta.

Y, repitiendo la frase del post de Eskibel... Y aquella música de 1848 aún sigue sonando.

Para Nixon, tal como escribió en sus memorias, los presidentes postmodernos “deben ser maestros en el arte de manipular los medios de comunicación, no solo para ganar las elecciones sino para llevar a cabo su política y apoyar las causas en las que creen. Al mismo tiempo, a toda costa, hay que evitar que se les acuse de manipularlos”. Para una imagen postmoderna, la imagen debe primar sobre el sentido.

En el período Nixon, como indica Christian Salmon, la multiplicación de los medios de comunicación, el crecimiento del número de periodistas acreditados y la internacionalización de la cobertura mediática erosionaron la relación íntima entre el poder y la prensa. La televisión abrió un acceso directo al público gracias a los avances tecnológicos (satélites de comunicaciones), aumentando el acceso a la información inmediata para todo el país. Al mismo tiempo, la presidencia Nixon veía como las injerencias de la prensa organizaban pequeños “incendios” diarios que minaban la buena prensa del presidente.

Es por ello que Richard Nixon creó la White House Office of Communications, que ha pervivido hasta la actualidad, y se rodeó de una nube de asesores de comunicación (entre ellos William Safire y David Gergen), para intentar esquivar un poco a la prensa de Washington y, con sus mensajes a través de la televisión, intentar llegar directamente a los ciudadanos estadounidenses. Su objetivo es controlar la agenda, y evitar que la controle la prensa. Con el Watergate se demuestra quien ganó la batalla, y como nació el cuarto poder.

En presidencias posteriores, el poder de la prensa se fue incrementando, y no fue hasta Reagan que, con sus mensajes televisivos y el marketing político de masas llegaba a toda la población estadounidense. Cada día se elaboraba la “line of the day”, el mensaje o historia diaria que había que llevar a través de mensajes desde la Casa Blanca hasta el público, a través de la prensa y de la televisión. Se preparaban las frases y los escenarios, las imágenes y las apariciones televisivas, que Reagan, como buen actor, interpretaba a la perfección. En posteriores elecciones, el poder de la prensa fue variable, incrementándose o diluyéndose en sucesivos años, e incrementando su politización.

En cualquier parte del mundo, la prensa es el paso intermedio entre los políticos y la ciudadanía, por sus opiniones o por sus filtros. Los mensajes directos político-población son posibles a través de la televisión o la radio, pero no es posible hacerlo todos los días. La relación personal con los votantes tampoco es demasiado plausible, a pesar de salir a la calle y saludar e interactuar. El mensaje no llega directamente.

Con la llegada de Internet, las cosas pueden cambiar, por primera vez existe una manera de ponerse en contacto directo y rápido con la ciudadanía. Obama lo entendió, con constantes envíos de mails y de mensajes a los móviles a todos aquellos que lo deseaban. Es la comunicación directa, sin intermediarios.

Parece poca cosa, pero es una revolución. Puede existir, en cierto modo, el antiguo ágora griego. No necesitamos a los medios para informarnos (o que los políticos nos informen) de sus actividades. Siempre necesitaremos sus opiniones y sus análisis, pero por primera vez podemos recibir mensajes directos de la clase política. Aparece según algunos teóricos, el quinto poder, como dijo Ignacio Ramonet: "la red como superación de los medios de comunicación tradicionales, y las posibilidades de organización social en red, serían el quinto poder -en especial la Blogosfera-, que en este caso escaparía a su ejercicio por parte del Estado y de los medios de comunicación masivos privados tradicionales y sería ejercido por la sociedad por sí misma".

Eso sí, siempre que los políticos quieran hacerlo. Hay muchos que no entienden que la ciudadanía, en estos tiempos y en este contexto, nos hemos acostumbrado a participar, dialogar, compartir e idear conocimiento, a relacionarnos por la red a través de múltiples herramientas. En un contexto así, los políticos deben participar de la conversación o quedarán fuera, alejados de la ciudadanía y de la opinión pública.

Como indicaba Enrique Dans, hay dos miedos (o miedo a críticas) principales que explican que muchos políticos no conversen y no se impliquen en acercarse a la gente: “El político está demasiado ocupado para dedicarse a estas cosas" y "Lo que tiene que hacer es gobernar y dejarse de estas cosas". La pregunta sería, ¿de verdad es falta de tiempo o falta de prioridades? ¿Votaré a un político que me dice que entre sus prioridades no está el comunicarse directamente con sus electores? ¿De verdad supone una mala asignación de prioridades que un político dedique tiempo a escribir (posts o frases cortas en Twitter o Facebook) para que los ciudadanos lo lean?

El presidente del PP andaluz, Javier Arenas, estaba exultante ante el éxito de convocatoria del mitin que su partido, con Mariano Rajoy a la cabeza, celebró ayer domingo en el velódromo de Dos Hermanas (Sevilla), un lugar que ha sido, desde los años de Felipe González, feudo y talismán de los grandes mítines del PSOE. En las pasada elecciones generales, el PSOE consiguió el 60% de los votos, por un 28% del PP, de los 90.000 votos escrutados.

A la convocatoria de ayer, donde llegaron autobuses de toda Andalucía y de otros puntos de España, con el lema "Más empleo, menos impuestos", asistieron unas 30.000 personas según los organizadores. El partido asegura que ayer llegaron unos 500 autobuses, la mitad de pueblos de la provincia de Sevilla, un 46% del resto de las provincias andaluzas y el 4% restante, de Madrid, Extremadura y Valencia.

Para Rajoy, la celebración del acto en Dos Hermanas, significa que el PP se dirige "a todos los españoles, a los que nos hayan votado, no nos hayan votado, nos vayan a votar o no nos vayan a votar". El evento ha tenido mucha difusión, no solo por ser un gran míting del PP sino porque ha sido en "territorio socialista". Es eso lo que ha sorprendido, que el PP haya usado la táctica de la triangulación (en este caso territorial, no ideológica) que politólogos norteamericanos como Dick Morris propugnan: pasar al terreno del adversario.

Para usar un ejemplo reciente, en este caso en el partido contrario, es la misma táctica que usó el PSE en Euskadi en las pasadas elecciones de marzo, es decir, apropiarse de los temas del PNV y darle una orientación propia. Así, crearon tres presentaciones para difundir su mensaje directamente a público “potencial” del Partido nacionalista vasco en tres sectores clave para el PNV: empresas, euskera y cultura, donde lograron conseguir un gran éxito de público y llevar el PSE y sus ideas a esos sectores.
Lo mismo ha intentado el PP yendo a feudo socialista, demostrar su poder de convocatoria y su capacidad para llenar el mismo espacio (el velódromo) que siempre ha llenado el PSOE, y es esa también una de las razones que hacen que Javier Arenas, presidente del PP andaluz, vaya absolutamente cada semana a visitar esa misma ciudad aunque solo sea una vez.

Y sí, les ha salido bien, por el golpe de efecto y por la visibilidad que ha tenido el acto. Una prueba fehaciente de ello es el bombo que le han dado en su página web, donde todas sus noticias, imágenes (también en Flickr) y destacados del portal hablan o enlazan lo que ocurrió en ese míting e incluso las fotografías declaraciones y una quedada en Sevilla de los simpatizantes del partido en Facebook, donde acudieron entre otros Esteban González Pons, Carlos Floriano, José Luis Ayllón, José Antonio Monago o Juan Ignacio Zoido.

Hace tiempo que quería reseñar un post que me llamó mucho la atención de Rosaura Ochoa, donde nos habla del futuro de la relación usuarios-consumo, y que creo que se puede aplicar perfectamente a la política y a los diferentes candidatos, y a la manera en que deben adaptarse a los cambios de una sociedad en plena transformación.

Jeremiah Owyang publicó hace poco un post acerca de uno de los últimos informes de Forrester (empresa líder en el manejo de Social Media para la que él trabajaba) The Future of the Social Web, donde describe las 5 eras en las que están desarrollándose las redes sociales. También podéis leer la traducción del post en español por parte de Pablo Melchor.

Owyang señala que en la actualidad, la experiencia social está fragmentada porque los consumidores tienen diferentes identidades en cada una de las redes sociales que visitan. Pero pronto, un conjunto de tecnologías sencillas que permiten que la identidad sea “transportable” darán a los consumidores la capacidad de llevar sus identidades consigo –transformando el marketing, el comercio electrónico, el CRM y la publicidad–.
Los IDs son sólo el inicio de esta transformación en la que la Web evolucionará, pasando progresivamente de sitios sociales inconexos a una experiencia social compartida, dice Owyang. Los consumidores confiarán en sus semejantes para tomar decisiones online, independientemente de si las marcas deciden participar o no.

Las nuevas tecnologías provocan cambios en el consumidor y las marcas tendrán que adaptarse. Forrester distingue cinco diferentes oleadas en este proceso:

1. Era de las Relaciones Sociales: las personas se conectan entre sí y comparten.
2. Era de la Funcionalidad Social: las redes sociales adquieren un papel similar al de un sistema operativo.
3. Era de la Colonización Social: cada experiencia puede ahora ser social.
4. Era del Contexto Social: contenido personalizado y optimizado para cada usuario.
5. Era del Comercio Social: las comunidades definen los futuros productos y servicios.

Lo interesante no es esta visión del futuro, sino lo que implica para las marcas (y añado para los políticos). Owyang aconseja cinco ideas para aprovechar estos cambios en la sociedad, los podéis leer aquí, aunque yo los he "traducido" a la política y a las relaciones entre los partidos y los ciudadanos.

- No lo pienses:
Los cambios se presentan rápidamente y habremos entrado en tres de las eras antes de fin de año. Los partidos políticos y los diferentes candidatos deben crear comunidades de personas afines (o no tan afines) que creen un sentimiento de comunicación con el partido y con lo que hacen. Deben sentirse partícipes de algo y especialmente deben sentirse escuchados. No te quedes atrás dejando que tus competidores conecten con tu comunidad antes que tú.

- Prepárate para la transparencia: La gente podrá navegar por Internet interactuando con sus amigos, así que debes tener un plan. Prepárate para que cada programa, cada vídeo, cada campaña y acción política sea revisado por tus simpatizantes y visto por simpatizantes potenciales, inclusive si decides no participar o no darlos a conocer, ya que la conversación continuará esté o no esté el partido en la conversación.

- Conecta con tus “fans”: Enfócate en aquellos simpatizantes que sean verdaderos fans de tu partido: influirán en la decisión de tus votantes potenciales y pueden defenderte de tus detractores. Su opinión genera más confianza que la tuya, y cuando el poder pase a las comunidades y se empiece a definir quien conseguirá más apoyos electorales, estos "aliados" serán más importantes que nunca.

- Haz evolucionar tu organización: La organización política tendrá que conectar con Social Media. Las redes sociales y sus usuarios se están convirtiendo rápidamente en una fuente de información sobre los posibles simpatizantes y de generación de guías más allá de tu VRM (voter relationship management). Los sistemas VRM deberán incorporar funcionalidades sociales y especialmente deberán segmentar, por localización, por ideologia, por intereses... Solo así se podrá lograr llegar a la gente. No todo el mundo estará de acuerdo en todo, pero si se segmenta corrctamente, si la organización esá preparada, se podrá conectar con mucha gente y con aquellas cosas que realmente le preocupan.

- Desmiembra tu Web corporativa: En el futuro más radical, el contenido irá a los simpatizantes, en lugar de ser ellos quienes tienen que ir a buscarlo. Prepárate para desmembrar tu Web corporativa y distribuir el contenido en las redes sociales. Deja que la información más importante se extienda por las comunidades donde existen: pesca donde están los peces.

Esta tarde, mientras jugueteaba con Spotify, he estado leyendo un interesante artículo de Ismael Peña que me ha llamado la atención.

Para Ismael, la red se configura como la estructura dominante en la sociedad presente y futura. "En esta red, las instituciones —como las personas— serán nodos, un nodo más de un gran entramado, de una cuadrícula a la que hay que pertenecer. En caso contrario, el riesgo de quedar desconectado [...] será muy elevado y, en muchos casos, insostenible para la continuidad de una causa o de organización con aspiraciones a tener un impacto entre sus conciudadanos".
Para un político o para una organización política pertenecer a la red ya no es solo una opción, sino la naturaleza hacia la cual parece tender la sociedad. Será muy difícil, pues, cambiar o participar de dicha sociedad sin formar parte de la red.

En la actualidad, a través de la red, la información fluye. Muchos generamos conocimiento, otros lo compartimos, otros lo usamos, lo variamos, lo leemos, lo analizamos, lo descartamos... Tal como dice Peña, "la información no es sino una materia prima más que se transmite a coste cero, estableciendo nexos entre distintos nodos de la Red".

Esa información compartida, móvil y maleable "permite explorar nuevas vías de colaboración nunca antes soñadas por las organizaciones y mucho menos por las personas a título individual. Por una parte, permite recuperar para las causas a colaboradores potenciales que, por distintos motivos habían quedado excluidos de la acción ciudadana. Por otra parte, permite alcanzar a colaboradores expertos y formados que podrán involucrarse en tareas intensivas en conocimiento. Además, dada la virtualidad, permite una acción ciudadana altamente distribuida, tanto territorial como temporalmente".

Con permiso de Ismael, añadiría un tercer grupo de potenciales colaboradores, y es la gente que nunca ha sido activa en política, aquellos a los que la política no les interesa.
La interconexión de redes, de amigos, de conocidos, de amigos de mis amigos, de flujos de informaciones que nos llegan, la flexibilidad de plataformas y redes, hace que para algunos determinados temas, temas a menudo locales o minoritarios, de "la larga cola" de la que también Ismael habla en su artículo, consiga que gente que jamás había participado políticamente lo haga. Tal vez no de manera "consciente". Tal vez no diga: "Voy a participar en política", pero sí que en la red hay miles de maneras de dar apoyo a causas, de difundir una noticia política que nos interesa, o reenviar un twit que habla de algun acto...

David Osimo dice que con los proyectos de participación electrónica debemos dirigirnos no a los que normalmente ya están activos políticamente, sino a aquellos que no muestran interés por ella. Creo que es a partir de la red, de nuestros contactos y de nuestra influencia (mayor o menor) para con los que nos conocen, como podemos intentarlo. Y es eso lo que los partidos políticos deben entender. Una persona puede que no apoye al partido, pero sí que puede apoyar a una determinada causa del partido. Hay que aprender a no ver la participación como un todo y a intentar llegar a más gente, acercarla a la organización.

El pasado mes de abril leí un interesante artículo de Andreas Jungherr titulado "The DigiActive Guide to Twitter for Activism" (PDF), en el que el autor nos habla de una nueva manera de ciberactivismo social a través de una herramienta surgida entre 2007 y 2008, Twitter. Para Jungherr hay cinco maneras de usarlo para el ciberactivismo político, y las enumera, con ejemplos de su uso y de su impacto en la realidad.

  1. Difundir el mensaje. Uno de los desafíos más grandes para los activistas políticos es difundir noticias sobre los acontecimientos que son relevantes para su causa, pero que no están aun en el radar de los medios de comunicación tradicionales. Mediante Twitter, los activistas tienen un nuevo canal para extender sus noticias en el mundo entero, incluso mientras los acontecimientos todavía se están produciendo. Un buen ejemplo se produjo en diciembre de 2007, con el asesinato de Benazir Bhutto, entonces el líder del partido de oposición paquistaní. La notícia llegó por primera vez antes a la población a través de Twitter, y desde allí se empezó a discutir sobre su impacto en el futuro de Pakistán. Lo mismo ocurrió en los atentados de Mumbai (India) en noviembre de 2008.
  2. Campañas en los social media. Twitter se ha convertido en un instrumento valioso en la interacción de plataformas de diferentes medios de comunicación sociales. Su verdadero poder estriba en la combinación de este servicio con canales de medios de comunicación sociales más establecidos como YouTube, Facebook o blogs. Un buen ejemplo lo encontramos en el "Twitter Vote Report", donde diversos voluntarios independientes usaron Twitter para supervisar el proceso de votación durante las elecciones presidenciales norteamericanas de 2008, reaccionando a un post en el blog de Nancy Scola y Allison Fine sobre la posibilidad de usar Twets y hashtags para relatar posibles irregularidades locales en el proceso de votación. Gracias a Twitter y a como se difundió en otros medios sociales, el proyecto tuvo éxito e incluso llego a los medios tradicionales.
  3. Coordinación de campañas colectivas. Cualquier campaña es muy difícil de organizar y de coordinar, pero hay algún ejemplo interesante de ello en Twitter, por ejemplo durante los incendios que devastaron San Diego en octubre de 2007, cuando los habitantes de esas zonas necesitaban información fehaciente sobre lo que ocurría, lo que podían hacer y sobretodo, donde estaba el fuego. Los medios de comunicación tradicionales no podían hacerlo, así que muchos habitantes se organizaron a través de Twitter, comenzando a fijar actualizaciones en tiempo real con la información de los fuegos y lo que sucedía en la calle.
  4. Crowdsourcing. El crowdsourcing espera encontrar soluciones a los problemas existentes buscando voluntarios interesados que ofrecen su maestría y sus opiniones. Para ello Twitter ha resultado ser un instrumento útil. Un buen ejemplo lo tenemos en el post que Loïc Le Meur hizo en su blog el 27 de diciembre de 2008 pidiendo ayuda para hacer un buscador en Twitter. Su mensaje se difundió a través de este medio, buscando voluntarios. Doce horas después, ya se había realizado un prototipo.
  5. Seguridad personal. Es un desafío constante para los activistas permanecer informado sobre el estado de su comunidad. Los activistas políticos en regímenes represivos afrontan el peligro constante. Por lo tanto para un grupo local de activistas es vital ser capaz de comunicar su estado a sus colegas con regularidad, y Twitter se ha demostrado un poderoso instrumento para eso. Encontramos ejemplos en las protestas anti-gubernamentales en Egipto de abril de 2008. La policía egipcia detuvo al estudiante de periodismo americano James Karl Buck. Todavía de camino a la comisaría, logró usar su teléfono móvil y enviar un SMS. Con este SMS puso al día su status en Twitter con solo una palabra "Arrested". Los colegas de Buck extendieron su mensaje en Twitter, que llegó al gobierno americano y egipcio y en solo unas horas consiguieron su libertad, incluso estando a miles de kilómetros de distancia.
Dos de estas maneras de activismo (difusión del mensaje y seguridad personal) las hemos visto los últimos días con la detención por incitar al pánico financiero del guatemalteco Jean Anleu Fernández por escribir en su Twitter: "Primera acción real sacar el pisto de Banrural quebrar al banco de los corruptos". Fernández protestaba con estas 14 palabras por el asesinato de Rosenberg , abogado que denunció a través de un vídeo entre otros al presidente del Gobierno Álvaro Colom y a Banrural de estar detrás de su muerte por conocer una trama de blanqueo de dinero procedente del narcotráfico.

El caso ha tenido una enorme difusión internacional, con una oleada de solidaridad a través de Twitter, redes sociales y blogs, lo que ha hecho que salte a los medios de comunicación offline de todo el mundo, y que se haya convertido en un verdadero escándalo en Guatemala.
Actualmente ya está libre, gracias también a la solidaridad internacional que ha pagado su fianza.

En contraste con la teoría tradicional de la elección racional proveniente de la economía que enfatiza el acto de votar como institución central de la democracia, los teóricos de la democracia deliberativa argumentan que las decisiones sólo pueden ser legítimas si llegan como consecuencia de una deliberación pública por parte de la ciudadanía.

El término "democracia deliberativa" fue originalmente acuñado por Joseph M. Bessette, en "Deliberative Democracy: The Majority Principle in Republican Government" en 1980. El mencionado autor elaboró y defendió posteriormente este término en "The Mild Voice of Reason" (1994). Otros autores que han contribuido a desarrollar el concepto de democracia deliberativa son Jon Elster, Jürgen Habermas, Joshua Cohen, John Rawls, Amy Gutmann, James Fishkin, Dennis Thompson y Seyla Benhabib. (Wikipedia).

Habermas es uno de los teóricos que nos sitúa más claramente en el contexto de para qué sirve la democracia deliberativa: si según Weber hay dos esferas de la política: la política carismática (políticos) y la política tecnocrática (técnicos y funcionarios), para Habermas la opinión pública constituye la tercera gran esfera de la política. En la democracia deliberativa las tres esferas, políticos, técnicos y opinión pública deliberan entre sí en un circuito democrático. Se crean pues las tres esferas políticas.

La democracia deliberativa dota de mayor legitimidad al sistema, ya que es más mayor la población que puede participar en la toma de decisiones y ejercitar el diálogo. Tal como indica Paul Rios, "los representantes no tienen el monopolio de las decisiones y se huye de la partidocracia. Además, como más intensa es la participación de la ciudadanía ésta se desarrolla, aprende más, se responsabiliza y se siente partícipe de las decisiones. El poder de la ciudadanía provoca y promueve la creatividad y la riqueza cultural. Los representantes son más humildes porque la ciudadanía tiene la última palabra y la posibilidad de revocar sus decisiones".

En el siglo XXI, difícilmente la democracia deliberativa se puede llevar a cabo sin el aprovechamiento de las nuevas tecnologías. Con el acceso generalizado a las nuevas tecnologías se ha visto un cambio en la participación política de la ciudadanía, que ha cambiado sus hábitos, haciendo de la comunicación y la interrelación, del diálogo, una herramienta cotidiana. A partir de blogs, foros, etc ... y de la comunicación que se realiza desde allí se dan dos circunstancias: el aumento de la población informada y de su capacidad de expresarse y dar sus opiniones e ideas directamente a sus representantes políticos, los cuales, a su vez, buscan (algunos más que de otros) interactuar con la ciudadanía para informarse de qué piensan y para aprovechar sus ideas consensuadas.

Actualmente no creo que estemos preparados para una democracia deliberativa, ni la población (fractura digital, falta de información y de buenas fuentes para informarse, poca cultura de participación, etc...) ni por parte de los actuales políticos (miedo de perder su poder, estructura de partido jerárquica, poca cultura de escuchar), pero poco a poco se hacen esfuerzos para conseguirlo, con más modos de participación de la ciudadanía en las decisiones. Un buen ejemplo es la nueva web de Obama, donde ya ha recogido ideas de los ciudadanos, muchas de ellas votadas por ellos mismos. En un libro del actual presidente norteamericano, The audacity of Hope, de 2006, ya hablaba de la necesidad de conversación: "conversation, a ‘deliberative democracy,’ in which all citizens are required to engage in a process of testing their ideas against an external reality, persuading others of their point of view and building shifting alliances of consent”.

Quizás, tal como indica Idoia Llano, tendríamos que hacer caso a la propuesta de Ackerman y Fishkin en su artículo Deliberation Day. En esta propuesta, los autores sugieren que antes de las elecciones la ciudadanía debata los temas que los partidos tienen que recoger en sus campañas para que después ellos mismos puedan juzgar con criterio si los partidos están ajustándose a los problemas de la ciudadanía.
Más cerca también se realizan movimientos parecidos, como en el caso del "Partido de Internet", del que también podéis encontrar más información en su grupo de Facebook.

El pasado 23 y 24 de octubre asistí en Madrid a las quintas jornadas Net.es. Desde entonces que tengo pendiente hablar de alguna de las ponencias a las que asistí. La charla de Javier Bustamante (Profesor de Filosofía moral de la Universidad Complutense de Madrid) fue realmente interesante y paso a resumirla aquí, añadiendo algunas ideas que me vinieron a la cabeza.

Javier Bustamante habló en su ponencia de la importancia de las tecnologías como factor social, ya que pueden ser un medio para resolver asuntos de vida pública y que pueden tener incidencia en esa sociedad. Un buen ejemplo que nos puso de la relación entre la tecnología y la sociedad son los puentes elevados que se contruyeron con una nueva forma de ingeniería en New York en los años veinte (en un parque de Long Island): Robert Moses, el ingeniero, solo hizo puentes de 2,80 metros de altura. Bajo ellos podían pasar coches, pero no autobuses. (que medían 3 metros) Eso hacía, de por sí, que mucha gente pobre no pudiera llegar al parque, ya que estaba lejos del centro.
Este es un ejemplo de que no solo hay que innovar, sino que hay que ver que repercusiones tendrán esas nuevas tecnologías en la sociedad. Tal como decía Bustamante: "Las tecnologías son formas de ordenar el mundo. Las innovaciones son como las leyes: una vez promulgadas, perduran".

Otros ejemplos más recientes de usos de las tecnologías que ya están en la sociedad podrían ser el papel de la sociedad civil en la sociedad-red, con ejemplos de apropiaciones de la tecnología por parte de la gente (por ejemplo los móviles entre el 11 y 14 de marzo de 2004, o flashmobs (muchedumbres que quedan en un sitio para realizar una acción)).

Sin embargo, por lo que se refiere al uso de la red en la política, la influencia de Internet no ha sido tan importante, excepto en algunos casos concretos, como por ejemplo la campaña de Barack Obama, o google bombing político (bloqueando servidores, por ejemplo). Es la participación política horizontal lo que las nuevas tecnologías (Internet) permiten.

Si desde los partidos políticos no se usa esas tecnologías estan quedando al margen de la sociedad que ya las está usando horizontal y constantemente. Esa sociedad, esa ciudadanía digital, existe y cada vez es más numerosa. Y desde las instituciones, así como desde los partidos políticos, deben aprovecharse de ese espíritu de cooperación y de interacción que esta sociedad preconiza para mejorar, para conseguir nuevas tecnologías útiles para todos, para conseguir multiplicar la creatividad. Tal como decía George Bernard Shaw: "Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana y las intercambiamos, entonces ambos aún tendremos una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea y las intercambiamos, entonces ambos tendremos dos ideas".

Para Bustamante, una sociedad cooperativa es una sociedad donde todos vamos a ganar. Si hasta ahora en economía nos basamos en la ley de la oferta y la demanda. A producto más escaso, producto más caro. En la actualidad se da la ley de Metcalfe: "Todo lo que no se comparte, se pierde", frase muy aplicable a software, pero también a muchísimas otras tecnologías. Un ejemplo es el correo electrónico. No sirve absolutamente para nada si el resto de gente no tiene. No te sirve un fax si nadie lo tiene.
El ejemplo más grande de esta teoria cooperativa es Linux. Estamos entrando en un mundo con una ética donde la cooperación es básica.

Para conseguirlo, hay que crear inclusión digital, eliminando la brecha digital. Hoy en día, tener conocimiento es más importante que tener bienes.
También hace falta desarrollar la creatividad. No podemos crear una tecnología muy sofisticada para gente que no la necesita. Ejemplos son los mini-ordenadores baratos, redes sin infraestructura (redes wifi), software libre, etc...

La tecnología debe ser diseñada para permitirnos vivir en la sociedad actual, en el mundo. La tecnologías deben ser usadas por todos, independientemente de sus problemas de accesibilidad o su nivel económico. Y que las tecnologías sean construidas así es un derecho actual, la cuarta generación de derechos humanos.

Poco a poco, nos acercamos a una cuarta generación de Derechos humanos. Una primera generación es la libertad de movimiento, de expresión. La segunda acentúa la necesidad de que el estado garantice ciertos derechos (educación, el trabajo, la salud, la protección social). La tercera generación protege los derechos de minorías (mujeres, inmigrantes...). La cuarta generación de derechos humanos es la que quiere dotar de los derechos de información a toda la población.

A finales de 2006 recibí un mensaje electrónico de un estudiante de la Facultad de Ciencias de la Educación y de la Comunicación Social de la universidad argentina del Salvador. Estaba preparando su tesina y me pedía que le respondiera a unas preguntas sobre política e Internet.
Dos años después de una intensa investigación, Germán Angeli ha terminado la tesina, la cual ha colgado en Internet.

La tesina, titulada "La comunicación política por Internet en la era de la web 2.0", reflexiona sobre la fusión en Internet de dos procesos consustanciales: comunicación y política, y está dividida en cuatro capítulos. En el primero, se hace un repaso de la historia de Internet, destacando sus cualidades colaborativas, antecedente de la actual web 2.0.
En el segundo apartado se analiza por qué los equipos de comunicación de un candidato utilizarían Internet en el contexto de una campaña política (basándose en: la economía del medio, la comprensión de sus características, y el aumento en la cantidad de usuarios de Internet).
En tercer lugar se analizan cuestiones terminológicas sobre cómo deberíamos denominar a todas aquellas acciones de comunicación política que se llevan a cabo a través de Internet.
Finalmente se hace un análisis de la utilización de las nuevas tecnologías en el contexto de la campaña para Jefe de Gobierno Porteño de 2007, en contraste con las elecciones legislativas de 2005.

Querría destacar algunas de las frases que aparecen en el texto de Germán:

"Comprender el contexto de la web 2.0, la inteligencia colectiva, la anarquía, la democratización y la posibilidad de producir contenidos individualmente, es de suma importancia para analizar la comunicación política que cualquier cibernauta puede gestionar por medio de Internet".

"Lo valioso de Internet es la capacidad de vincular. No se trata sólo de plasmar en formato digital aquello que ya se tiene en folletos o afiches con animaciones o diseños atractivos; sino de aprovechar la posibilidad de organización y participación. Eso es lo que marca la diferencia. Lo que atrae de Internet es aquello que rompe con lo lineal, lo estándar, y que por sobre todas las cosas, contempla al usuario como un recurso humano de gran valor".

"Cuando los políticos comprendan que el ciudadano puede aportar más que un voto, Internet les permitirá organizar mejor la comunicación con sus seguidores y beneficiarse de su participación y compromiso".

Muchísimas felicidades, Germán.


PD: Releyendo la entrevista que me hizo me doy cuenta de 1. El tiempo pasa volando, y 2. Los cambios en Internet pasan aun más rápido

En el blog Digitalismo.com leo un interesante post resumen de la O'Reilly Web 2.0 Expo, un evento que acaba de realizarse en San Francisco (22-25 de abril) dedicado al mundo de la web colaborativa.

De entre lo más destacado, una intervención en la Web 2.0 Expo de Clay Shirky, un profesor de la New York University que acaba de publicar Here Comes Everybody: The Power of Organizing Without Organizations.
En su ponencia Shirky habló del concepto de excedente cognitivo (cognitive surplus). Según este periodista e investigador el bienestar que se vivió durante la posguerra en los Estados Unidos generó mucho tiempo libre que se llenó con comedias televisivas en prime-time. De esta manera los ciudadanos norteamericanos llenaron sus momentos de ocio -que no eran pocos- con horas y horas de teleseries tipo I Love Lucy o Bill Cosby. O sea, el excedente cognitivo se gastó en el consumo individual de estas comedias que poco aportaban a la construcción social.

Con la llegada de las tecnologías participativas ese excedente se vuelca en la producción colaborativa y la construcción de entornos sociales donde se comparte información. Según Shirky detrás de la Wikipedia hay 100 millones de horas de trabajo cognitivo, mientras que sólo en los Estados Unidos se miran más de 200.000 millones de horas anuales de televisión cada año ¿Se imaginan cuántas Wikipedia se podrían hacer con tantas horas?

El concepto de excedente cognitivo es realmente interesante, y siguiendo esta teoría de Shirky, observamos como las implicaciones para la política se podrían estar ya produciendo. La gente ya no solo consume, sino que comparte y produce, y todo gracias a que hay herramientas que permiten esa producción y esos medios para compartir. Esas herramientas las tenemos actualmente en la red, sobretodo aumentadas exponencialmente a través de herramientas de web 2.0 y que canalizándolas a través del crowdsourcing pueden ser (y ya son a menudo) usadas por los partidos políticos y por los diferentes candidatos para obtener voluntarios y para extender las campañas políticas.

Este es el potencial cambio que puede variar la manera de hacer y de participar en política.

Recomiendo ver el vídeo con la presentación de Sharky, me ha parecido muy interesante:



Otros buenos resúmenes los podéis encontrar en la propia web del congreso Web 2.0 Expo (con todos los vídeos) o en español en TryMarketing. Un muy buen artículo es también el escrito por Chris Bowers en OpenLeft.

El crecimiento de la presencia de los partidos políticos en Internet ha sido global y rápido desde sus orígenes en las elecciones al congreso norteamericano de 1994, con algunos candidatos inaugurando sus páginas web (que no eran sino meros escaparates con una copia de algún panfleto o cartel).

Pese a que no fue de los primeros políticos a estar en red, se puede decir que el candidato republicano a las elecciones americanas, Bob Dole, fue el primero que legitimó Internet como herramienta política. Así, al final de su primer debate presidencial con Bill Clinton, en 1996, Dole recitó públicamente la url de la web de su campaña, y alentó la gente a visitarla. No tiene ninguna importancia que no la dijera correctamente y se olvidara de un punto en la url (http://www.dole96com), sino que lo más importante es que Internet irrumpió en la escena política.

Sin embargo, el primer pionero en el uso electoral de Internet fue el candidato a gobernador de Minnesota en 1998: Jesse Ventura. Él creó una lista con correos de miles de voluntarios, así los podía movilizar rápidamente los días de campaña. Sólo cuatro años después, en la campaña del año 2000, todos los candidatos norteamericanos tenían y utilizaban webs para darse a conocer (incluso el candidato republicano Steven Forbes anunció su candidatura a presidente por la red).

En todas las elecciones del planeta empezó a aparecer Internet como una herramienta utilizada mayoritariamente, y a aquellos candidatos que no lo utilizaban se les veía como atrasados en las nuevas tecnologías. En la economía mundial era la época del boom de las empresas .COM y se veía Internet como el paradigma del futuro. Coleman, un conocido polítólogo y especialista en el tema, hacía un símil con el uso que se hacía de Internet a principios de los años 2000. El autor describe que en 1959 el Reino Unido tuvo su primera “elección por televisión”, la primera campaña política seguida por la televisión, aun cuando la mayoría de los candidatos no sabían como aprovecharse del nuevo medio puesto que los anuncios y las presentaciones a cámara se hacían como si fuera la radio o un mitin, respectivamente. No fue hasta el 1964 que se empezó a utilizar bien, en la campaña de Harold Wilson contra Alec Douglas (recordad en este punto el famoso debate televisivo de 1960 entre un Kennedy bien vestido y seguro de sí mismo y un Nixon resfriado y con traje negro). Según Coleman, las campañas electorales de principios del siglo XXI en el Reino Unido y en Estados Unidos fueron de nuevo como la campaña de 1959, todo el mundo sabía que Internet era importante pero nadie lo sabía utilizar correctamente, y solo se utilizaba para insertar publicidad como si la web fuera un medio escrito.

A partir del 2004 los grandes partidos ya utilizan (o lo intentan) la e-campaña para complementar las campañas tradicionales vía televisión, radio, prensa, teléfono y anuncios. Es especialmente destacado el papel que tiene ya Internet en la campaña electoral de Howard Dean, que empieza a usar estrategias de red que implementa en su web y para su campaña: vídeo, blog, sms, petición de correos electrónicos para conseguir voluntarios.

Mediante Internet, las campañas ya no se basaban solo en acaparar espacios en televisión, radio o en los medios tradicionales de comunicación, sino que, tal como ya demostró Dean, mediante la red se podía conseguir implicación de la gente, voluntarios e incluso algo de reciprocidad e interactividad, se podía iniciar un “movimiento político”.

A partir de 2006, y a la vez que Internet se difundía ya en la mayoría de hogares desarrollados, en cualquier web de partido en los países más avanzados se podían ver noticias actualizadas, agenda, blogs, vídeos y audio de discursos y de actos, acceder a la mayoría de documentos e imágenes que el partido podía ofrecer.

Es a partir de 2007, estimulado por la proximidad de la campaña estadounidense a primarias demócratas y republicanas, por las elecciones presidenciales francesas, británicas, etc… junto con la aparición y consolidación de la Web 2.0 y por tanto con mil nuevas opciones de compartir y crear información por la gente, que hemos visto cambios en la manera de hacer campaña política por Internet.
Esos cambios que yo observo no son tanto en la manera de hacer campaña por Internet, sino en la manera en que la ciudadanía se implica en esa campaña.

Veo cinco posibles cambios básicos:

1. Posibilidad real de interactividad
. Blogs, formularios, encuestas, foros en webs de partidos y candidatos, chats, etc., donde destacaria por sus implicaciones presentes y sobretodo futuras el uso de nanoblogs como Twitter. Todo ello permite que la gente interactúe, participe, que se creen vínculos entre el partido o candidato y sus potenciales votantes, que los mismos que participan puedan conocer a gente similar, que se creen redes de apoyo, dar a conocer el mensaje político a mucha más gente.

2. Búsqueda de métodos de crowdsourcing (se piden voluntarios desde el partido para hacer cosas que antes costaban mucho dinero en trabajadores (hacer llamadas, crear webs, participar en actos, votar encuestas en diarios, escribir cartas al director, etc.) y además se dotan a esos voluntarios con las últimas tecnologías para que puedan acceder a listas de votantes).
Es básico para esto conseguir esos voluntarios a través de la web, y lo más importante, conseguir su código postal para poder segmentar aún más la campaña, para saber qué quieren y qué pueden hacer por y para la campaña en cada rincón del país, involucrando a su comunidad a escala local.

3. e-Campañas personales. Este es tal vez el cambio más radical. Actualmente no es necesario que un partido político o un candidato creen una campaña sobre cierto tema y lo den a conocer, cualquier persona puede crear una campaña en su blog, o un vídeo, y difundirlo, hacer cada vez mayor “la bola”. Y esto se logra sin que el partido tenga nada que ver, aunque vaya a favor suyo.

4. “Todo es usable y es usable por todos y en todos los formatos”. Si alguien crea un vídeo o hace una fotografía o crea un texto, sea el partido o no, ese vídeo o lo que sea se puede insertar en cualquier sitio, se puede compartir, enviar por e-mail, se puede transformar en infinidad de formatos. Se puede difundir más rápido que nunca antes y llegar al máximo número de personas posibles. Esto es así gracias a los repositorios de vídeos (youtube, bliptv, dailymotion), imágenes (Flickr), sonidos (Odeo), presentaciones de powerpoint (slideshare, slide), etc… todos gratuitos y todas ampliamente conocidos. El mensaje no está estático en la web del partido, sino que navega en infinidad de webs y blogs, dando a conocer ese mensaje a un público exponencial.

5. Redes sociales
. El auge de las redes sociales como Facebook hace que sea relativamente sencillo encontrar un red de personas que tienen tus mismos gustos e ideología. Para un partido o candidato es útil saber quienes son esas personas, no solo para contabilizarlas sino para enviarles mensajes directos y material de campaña como pueden ser vídeos o argumentarios. Otras redes sociales interesantes y que se están explotando actualmente en Estados Unidos son las redes sociales temáticas o personales (de personas mayores, de jóvenes, de empresarios, de afroamericanos, hispanos, etc.), donde si el partido o candidato consigue entrar puede ser una gran fuente de simpatizantes y sobretodo de segmentización de la campaña hacia esa temática o situación personal.

Internet y tener una estrategia clara y constante de comunicación política a través de este medio ha demostrado que “la campaña permanente” es posible también a través de la red, y que, al contrario que en la televisión o medios de comunicación tradicionales, la red permite ver día a día el avance de la campaña, la implicación de la gente para con el partido o para con el candidato, y que la creación de redes, aunque queden cuatro años para las próximas elecciones, es utilísima para un partido a la hora de prepararse y de ganar visibilidad.


Nota: Esta es una actualización del primer post que publiqué, en mayo de 2006, que se quedaba en las elecciones de 2002. Desdeluego, le hacía falta poner algunas novedades ;).

Tal como indican Lusoli y Ward, los partidos son representaciones políticas organizadas que conectan la política con los ciudadanos. Desde el final de la década de los ochenta y sobre todo de los noventa, han empezado a utilizar las nuevas tecnologías para su comunicación interna y con los votantes, lo que ha permitido un mayor flujo de información con los ciudadanos, y de una manera muy rápida.

La poca capacidad de movilización de los partidos en los últimos treinta años parece haber sido afectada por el decrecimiento en la militancia y por el decrecimiento en el activismo y la participación de esa militancia. Sin una base de militantes participativos, los partidos se ven dominados por “notables” legislativos y encuentran más dificultad para encontrar cohesión interna. Por eso es por lo que los responsables de los partidos desarrollan programas para aumentar la participación de sus militantes. La participación de la militancia viene dada en respuesta a una variedad de incentivos, que van desde los privados o selectivos (beneficios personales directos) a los colectivos (que Whiteley denomina también “motivos no instrumentales”) cómo pueden ser por ejemplo objetivos de mejora de la vida de la ciudadanía, de pertenencia al grupo...

Como analizaba Olson en su libro “La lógica de l’acción colectiva” (1965), los beneficios o incentivos colectivos por si solos no permiten entender racionalmente la participación de las personas en la política, dado que es irracional participar en cualquier actividad que busque conseguir bienes colectivos, puesto que el esfuerzo de un individuo para conseguirlo es más costoso que el incremento en el bien colectivo resultante de tal esfuerzo. La llave del razonamiento es que el beneficio esperado de la acción es público (estos beneficios también los recibirán aquellos que no se movilizan en defensa de sus intereses), mientras que los costes son siempre individuales, por el que existirá una tentación muy fuerte de esperar que sean otros los cuales se movilicen y obtengan beneficios para todos. Es el problema free-rider.

Así, deben haber otros incentivos aparte de los colectivos para hacer que una persona participe en una actividad política. La movilización colectiva se producirá cuando, además de la esperanza de obtener el objetivo compartido por todo el colectivo con esta movilización (un bien público, que beneficia a todos los miembros del colectivo independientemente de que participen o no en la acción para su consecución), exista un mecanismo que incentive la participación en la acción, en la forma de beneficios selectivos, privados, para quienes finalmente participen en la actividad. Por lo tanto, como indica Morales (2001), la no participación y la no pertenencia a organizaciones existiría sólo en aquellos casos en los que no se aportan incentivos selectivos a los participantes, el grupo no es privilegiado, y la medida del grupo es tal que no permito que la presión social a favor de la cooperación sea efectiva.

Como indica Panebianco el poder se substancia sobre un intercambio desigual, asimétrico, pero bidireccional entre los líderes del partido y los militantes. La solidez del liderado del partido dependerá del control de los recursos organizativos (zonas de incertidumbre) que tengan estos líderes, puesto que dependiendo de los recursos que controlen podrán ofrecer más o menos incentivos. Son así los líderes del partido los encargados de dar estos incentivos colectivos e incentivos selectivos a los participantes, a cambio de que los militantes los apoyen y participen en la organización. Para Hopkin, estos líderes, que él denomina “brokers” pueden ser definidos como "empresarios políticos", que reconocen la demanda de bienes colectivos y coordinan su producción distribuyendo incentivos para los individuos. Por lo tanto, esta figura del líder como “empresario político”, que distribuye los incentivos selectivos, acaba con el problema free-rider expresado por Olson. Panebianco, por su parte, interpreta el desarrollo de las organizaciones de partido como un movimiento del partido desde un "sistema de solidaridad" a un “sistema de intereses”. Al principio de un partido, todos participan por solidaridad, por el bien común, cuando se institucionaliza, ya se buscan también beneficios propios a cambio de participar.

Panebianco distingue entre los incentivos colectivos que proporcionan identidad ideológica (son aquellos que dotan a la militancia de determinados símbolos identitarios y que los hacen sentirse miembros de una comunidad) y los incentivos selectivos, de tipo material (prestaciones asistenciales remuneradas, otorgamiento de estatus en frente del resto de miembros de partido y de la sociedad, cargos políticos...).

Teniendo en cuenta que en este modelo de incentivos el coste de llevar a término las diferentes actividades de participación es importante y que los partidos generan actividades para que los militantes puedan participar, el uso de las nuevas tecnologías como Internet hace que los partidos se aprovechen de la red tanto para reducir costes como para generar actividades online, y usar esa misma red para ofrecer incentivos selectivos a los militantes. Podemos encontrar ejemplos de comunidades de simpatizantes o militantes, como por ejemplo la red de blogs de CiU, hay actividades de participación, como foros o debates en el sí de la web de los partido (por ejemplo la campaña "Stand up, speak up" del partido conservador británico)... estos ejemplos ofrecen a los militantes y simpatizantes incentivos, primero colectivos (sentirse parte de una comunidad, querer obtener un bien común...) pero también selectivos (tener visibilidad dentro de la comunidad con tus opiniones, vídeos, blogs...).

Es solo una teoria, pero, ¿podría suceder?


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