Esta tarde, mientras jugueteaba con Spotify, he estado leyendo un interesante artículo de Ismael Peña que me ha llamado la atención.
Para Ismael, la red se configura como la estructura dominante en la sociedad presente y futura. "En esta red, las instituciones —como las personas— serán nodos, un nodo más de un gran entramado, de una cuadrícula a la que hay que pertenecer. En caso contrario, el riesgo de quedar desconectado [...] será muy elevado y, en muchos casos, insostenible para la continuidad de una causa o de organización con aspiraciones a tener un impacto entre sus conciudadanos".
Para un político o para una organización política pertenecer a la red ya no es solo una opción, sino la naturaleza hacia la cual parece tender la sociedad. Será muy difícil, pues, cambiar o participar de dicha sociedad sin formar parte de la red.
En la actualidad, a través de la red, la información fluye. Muchos generamos conocimiento, otros lo compartimos, otros lo usamos, lo variamos, lo leemos, lo analizamos, lo descartamos... Tal como dice Peña, "la información no es sino una materia prima más que se transmite a coste cero, estableciendo nexos entre distintos nodos de la Red".
Esa información compartida, móvil y maleable "permite explorar nuevas vías de colaboración nunca antes soñadas por las organizaciones y mucho menos por las personas a título individual. Por una parte, permite recuperar para las causas a colaboradores potenciales que, por distintos motivos habían quedado excluidos de la acción ciudadana. Por otra parte, permite alcanzar a colaboradores expertos y formados que podrán involucrarse en tareas intensivas en conocimiento. Además, dada la virtualidad, permite una acción ciudadana altamente distribuida, tanto territorial como temporalmente".
Con permiso de Ismael, añadiría un tercer grupo de potenciales colaboradores, y es la gente que nunca ha sido activa en política, aquellos a los que la política no les interesa.
La interconexión de redes, de amigos, de conocidos, de amigos de mis amigos, de flujos de informaciones que nos llegan, la flexibilidad de plataformas y redes, hace que para algunos determinados temas, temas a menudo locales o minoritarios, de "la larga cola" de la que también Ismael habla en su artículo, consiga que gente que jamás había participado políticamente lo haga. Tal vez no de manera "consciente". Tal vez no diga: "Voy a participar en política", pero sí que en la red hay miles de maneras de dar apoyo a causas, de difundir una noticia política que nos interesa, o reenviar un twit que habla de algun acto...
David Osimo dice que con los proyectos de participación electrónica debemos dirigirnos no a los que normalmente ya están activos políticamente, sino a aquellos que no muestran interés por ella. Creo que es a partir de la red, de nuestros contactos y de nuestra influencia (mayor o menor) para con los que nos conocen, como podemos intentarlo. Y es eso lo que los partidos políticos deben entender. Una persona puede que no apoye al partido, pero sí que puede apoyar a una determinada causa del partido. Hay que aprender a no ver la participación como un todo y a intentar llegar a más gente, acercarla a la organización.
Etiquetas: análisis, Participacion, teoria
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Muchas gracias, no conocía este proyecto del ministerio de Fomento. Y sí, es un buen ejemplo del potencial uso colaborativo de la información en la red.
Mil gracias.
Totalmente cierto. Aunque yo creo que el concepto transversal de participación está menos acentuado en los partidos políticos. A menudo no se aceptan críticas, no se acepta que alguien del partido pueda estar a favor de ciertas cosas y en contra de otras. Creo que pierden una gran oportunidad de aprender y de escuchar.
Un abrazo.
Creo que lo que comentas es parecido a lo que indica Paul. Las internas abiertas, que en España utilizan algunos partidos es algo bueno, ya que es desde dentro, con los votos de los militantes, como se deciden las cosas. Lo malo, tal como dice Paul, es que las divergencias internas son las que se airean en los medios de comunicación, poco o nada acostumbrados a la democracia interna de los partidos o a las críticas, y que ven (o quieren ver) cualquier nueva aportación como una crisis del partido.
Pero sí creo que si bien los militantes tendrán seguramente menos divergencias, son las ideas de éstos, sumadas a las ideas expresadas por los simpatizantes, las que se deben escuchar, por muy divergentes que sean.
Gracias y saludos!!