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Mostrando entradas con la etiqueta identidad. Mostrar todas las entradas
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Para una organización política, una administración pública o incluso en el caso de algunas empresas, la reputación de la identidad es básica. La reputación es la idea que el resto de gente tiene de tí, y en la red esa reputación es importantísima (véase el caso Domino's pizza o el caso Amazon, por citar solo dos ejemplos recientes).
Para mantener la reputación en ETC se recomiendan acciones básicas, que se resumen en estar muy atentos empleando aplicaciones diseñadas para rastrear los medios sociales, tener presencia y estar localizable en ellos, y en afrontar la situación con naturalidad, dirigiéndose a los clientes enfadados cuando haga falta con sinceridad y cercanía.

Pero antes de la defensa de la propia reputación en la red, está el ataque preventivo, que no es más que relacionarte en la red, creando conversaciones y potenciales aliados.

En las redes sociales son aun los bloggers los que pueden generar más opinión, y es por ello que en cualquier gestión de la comunicación no hay que olvidarse de ellos. Desde hace unos años en los principales eventos políticos norteamericanos la presencia de bloggers invitados (antes con credenciales de periodistas, ahora directamente como bloggers) es constante.

Algunos bloggers pueden dar más visibilidad a un evento que ciertos medios de comunicación, es por eso que son importantes, pero también lo son por la proximidad que esos bloggers generan con el partido/personas que los invitan. Esa proximidad genera más confianza, más interactividad y, seguramente, menos críticas en el futuro. Es esto lo que mejora la reputación virtual de un partido político o candidato.
Un blogger, además, no solo genera contenidos en sus blogs, sino que a menudo puede ser un prescriptor en redes sociales (Twitter, Facebook...) lo que genera aun más visibilidad a los contenidos que genera.

En España lo hemos podido ver en los congresos del pasado año, una vez transcurridas las elecciones generales de marzo, donde algunos partidos abrieron por primera vez sus puertas a bloggers (en Catalunya, CiU, PSC y PP; el PSOE e IU en toda España, que yo recuerde). Posteriormente, en otros actos (incluídos mítings) la presencia de bloggers invitados ha sido habitual.

En el resto del mundo, todos los grandes partidos invitan a bloggers a seguir sus eventos más destacados, e incluso recientemente no ha sido un partido, sino la marina norteamericana la que invitó a 16 bloggers a navegar 24h en un portaaviones. Seguramente, a partir de esa visita, las reflexiones de los bloggers serán más cercanas a las de la Marina, sencillamente porque las habrán conocido más a fondo. A ver si Carme Chacón se anima! ;)

Invitar a un blogger no significa que éste o ésta vaya a hablar bien del partido o del acto, pero sí suele significar que almenos va a hablar de ello conociéndolo de cerca. También demuestra la apertura de esa organización hacia opiniones externas y su transparencia.


¿El otro día leía un post de Jordi Vilanova, titulado "La atomización de la sociedad o la representación de nuestras identidades?" que me hizo reflexionar sobre una cosa que él mismo indica, y es hasta qué punto los partidos políticos se dan cuenta y se preparan para los cambios que se están llevando a cabo a la sociedad.

Tal como Jordi dice, "La red nos lleva hacia un nuevo paradigma: cada uno de nosotros es un nodo de identidad (política, intereses, culturas, actividades y activismo, etc.) [..] cada ciudadano, cada uno de nosotros, es un centro con su identidad diversa, con su visión diferenciada de nuestros mundos respectivos. [...] nos unimos a otros ciudadanos y ciudadanas según nuestra identidad individual. Por ejemplo, tú y yo podremos compartir la Xarxa Independentista (por ejemplo), pero no (necesariamente) el grupo ERC-Sectorial de la SI de Facebook, o los grupos de música clàssica y de “Wicked Jazz Sounds” en Last.fm. Es decir, no se están atomizando esfuerzos, sino que se representan más específicamente los intereses de cada uno de nosotros, permitiéndonos ser actores en aquello en lo que más estemos involucrados y, por lo tanto, en aquello en lo que seremos más dinámicos, más activos y en que más podremos aportar y colaborar a la sociedad".

Es decir, que las nuevas tecnologías nos permiten llegar y participar en grupos diversos de gente y de actividades, pero no hay que hacerlas presencialmente (cosa que por falta de tiempo impedía hacerlas muy a menudo), pero eso no significa una pérdida de valor de estas actividades, sino al contrario, ya que sólo hacemos las que nos gustan, las que nos interesan y seguramente de las que más ganas tenemos de dar nuestra opinión y de ayudar a que se lleve a cabo.

Quizás los partidos políticos (la gran mayoría) no aprovechan esta nueva manera de interactuar, y siguen con la militancia (a menudo pasiva) que se encuentra una vez por semana en la reunión en la sede local del partido, donde discuten de temas generales con otros militantes.
Es aquí donde radica el problema (a mi entender) de la falta de participación y de la pérdida del sentimiento de pertenencia al partido. Sólo participan (van a las reuniones) los militantes activos, aunque eso no significa que puedan aportar lo mejor que pueden ofrecer.
Son los partidos los que deben encontrar maneras de flexibilizar lo que hacen, o bien buscando nuevas alternativas para participar (vía web, haciendo e-campanya, enviando mensajes, proponiendo ideas...) y no sólo a la militancia actual, sino que debe hacerse extensible a todos los simpatizantes.

El problema no está en la gente. Cada uno de nosotros es un nodo y gracias a la red participamos de proyectos, hacemos cosas, opinamos, damos apoyos. Tal como decía Jordi del problema actual de los partidos: "no tienen en cuenta que no son más (ni tampoco menos, sin embargo) que nodos de estas identidades. Los partidos tienen que aprender a ser herramientas donde haya una interactuación no sólo de sus militancias, actualmente más o menos pasivas, sino de toda la ciudadanía, sea de su electorado o no. Tienen que aprender a escuchar, y además, admitir la condición de actores políticos activos a militancia, electorado y ciudadanía. [...] Los métodos de producción de hoy, y todavía más las redes sociales actuales, permiten cada vez más la adaptación al individuo. La red electrónica todo lo está cambiando de forma progresiva: la cultura, la producción industrial, la organización empresarial y, evidentemente, la política. Quien no corre, vuela. Y si no, se queda en detrás de y anacrónico".

Estos últimos días he estado leyendo algunos posts que hablan de la importancia que tiene no solo la presencia de políticos en la red, sino de su presencia "real". En este sentido, Enrique Dans comentaba el pasado miércoles el caso de la "pillada" a Rosa Díez, "interesantísimo debate el que se ha organizado en la red a cuenta de la supuesta ubicuidad de Rosa Díez, una persona capaz de estar a la vez en un programa en riguroso directo en televisión al mismo tiempo que actualiza (telepáticamente, suponemos, porque no se le vio manejar artefacto alguno) su cuenta de Twitter. [...] Lo sucedido con Rosa Díez era, evidentemente, algo que tenía que pasar. A medida que los políticos empiezan a utilizar herramientas en una web en la que todo queda recogido y deja pistas de alguna manera en algún sitio, estaba claro que viviríamos situaciones de incoherencia como ésta. Si no hay más, es simplemente porque nadie las ha investigado lo suficiente".

Como es lógico (para muchos), algunos políticos no escriben sus propios blogs o twitter. Eso en sí no es malo, siempre que lo digan (Obama) y no hagan ver que sí que es algo personal (muchos otros). La mayoría de esos y esas políticos que se sirven de ayudantes para publicar sus textos (a veces suyos, a veces de sus propios ayudantes) no dicen nada. Se supone que son ellos los que lo escriben, aunque no sea verdad. Pero si lo pensamos, ese político que usa las nuevas tecnologías para hablar y dialogar con el ciudadano en realidad no lo está haciendo. En este sentido, ¿para qué queremos seguirle y hacerle comentarios si no nos va a responder él o ella, sino sus ayudantes (si es que nos responden)? Esos políticos deberían pensar para qué quieren un blog (o un twitter o un facebook) si no escuchan lo que se les dice.

Como indica Dans, "El mito a discutir es el de “el político está demasiado ocupado como para dedicarse a esas cosas”, o el de “que gobierne y se deje de bloguear, twittear y esas tonterías”. [El problema es que] no se trata de falta de tiempo. Se trata de falta de prioridades. Actualizar un Twitter lleva escasamente medio minuto cada vez que decides hacerlo. Escribir un blog lleva algo más, pero… ¿voy a votar a un político que me dice que entre sus prioridades no está el comunicar directamente con sus electores? En tal caso, que el político me explique “verás, estoy utilizando un asistente, un ‘bot de carne y hueso’ pero que escribe lo que yo le envío”, o que haga abiertamente un blog dedicado a su gestión y escrito por terceras personas, y yo juzgaré si eso me parece adecuado y tengo interés en seguirlo, o no es así. [...] ¿De verdad supone una mala asignación de prioridades que un político dedique tiempo a escribir en una página para que sus ciudadanos lo lean? Lo siento, pero me niego a aceptarlo".

Si un político cree que estas herramientas funcionan igual que ver la televisión o leer un periódico, mejor que no las use. Si no entiende la importancia del diálogo y la importancia que la gente que dialoga con ellos le dan a esa conversación, mejor que no juegue con esas herramientas, ya que si se descubre el fraude perderá absolutamente toda la credibilidad que tenía en la red, y eso es dificilísimo de reconquistar. Tal como comenta Orlando Jorge Mera refiriéndose también a este tema, "El político que no sea auténtico y honesto en el uso de las tecnologías de la información y la comunicación, especialmente en las redes sociales, lo mejor es que permanezca desconectado, y que viva off-line".

La credibilidad viene de la mano de la identidad, y eso se consigue con transparencia, con diálogo, con paciencia y en ningun modo con engaños. Es un arma muy peligrosa contra un político la pérdida de esa credibilidad, algo que además daña sine die su identidad digital.
Porque no nos engañemos, la falta de credibilidad significa una falta de honestidad.

Por desgracia, esa falta de credibilidad en la red también se circunscribe a la adopción de herramientas de comunicación y a la entrada en redes sociales justo antes de la campaña electoral por parte de la mayoría de candidatos. Lo hemos podido ver en las recientes elecciones gallegas y vascas. En cuanto ha acabado la campaña, algunos candidatos han dejado de actualizar blogs, canales de youtube, facebook, blogs comunitarios, twitter... y lo han hecho sin que les importara el diálogo que habían empezado a conseguir con sus potenciales votantes, sin importarles las redes y las pequeñas comunidades que iban tejiendo. Es precisamente por eso que no consiguen ni conseguiran aprovechar internet para hacer campaña, porque no saben (ni quieren) usarlo.

Una de las preguntas que tenía antes de ir a tierras vascas era si era posible el cambio. No me refiero al cambio en el gobierno de Euskadi (que ya veremos), sino que de lo que me gustaría hablar es de otro cambio, el cambio de visión de la política, de la manera de comunicar y comunicarse, y de entender la organización partidaria y la generación de campañas electorales de un modo diferente.

Esta nueva manera de hacer política es la política de siempre pero con un cambio substancial: no somos espectadores sino participantes. ¿Que no todo el mundo quiere participar? ¿Que no todo el mundo tiene acceso a la red? ¿Que mucha gente no sabrá aprovecharlo? ¿Y que? El objetivo es dar oportunidades de participación y de interactividad en la red a todas aquellas personas que quieran hacerlo.

Este fin de semana he aprendido (o confirmado) dos cosas importantes:

1. Hay gente comprometida en cambiar esa manera de entender el mundo y la lógica política organizativa actual
2. Los políticos empiezan a saber que la sociedad no es la misma ni se organiza del mismo modo que hace unos pocos (poquísimos) años, y saben que deberán cambiar tarde o temprano.

El cambio que llega a cada vez más partes de la sociedad y que ciertamente ya ha llegado a muchas personas no es ningún cambio que desgarre a la sociedad ni a las organizaciones, sino una evolución, una adaptación, basado en las nuevas maneras de comunicarse y en las nuevas tecnologías que lo permiten.
Esta comunicación, por si sola, no hace que los partidos ganen mas votos, pero sí hace que consigan una nueva manera de difundir su mensaje a mucha más gente (que se sienten partícipes de la campaña) y por todo el territorio. Es esto lo que da votos.
Así, es la presencia personal, hablando a la cara de la gente, generando confianza, como sí se pueden (y se ganan) elecciones. Esto lo vimos con Obama, pero no hay que ir tan lejos y tal como Rafa Larreina nos indicaba, es con la cercanía, con la presencia en el territorio como se genera esa confianza y sobretodo esa capacidad de estar presente en el imaginario de esas personas y de esa población. Con el sentimiento de que ese candidato/a es con el que te sientes representado. Si un político difunde más su mensaje, si da valor a lo que pueden hacer por la campaña los simpatizantes o militantes, esas personas actuarán en su territorio.

Que Patxi López nos hable desde su blog, desde Twitter y desde Facebook no es una casualidad electoral, sino que ya llevaba tiempo haciéndolo. El problema está en aquellos partidos que han usado estas herramientas de comunicación (sean éstas o alguna otra) solo durante las elecciones. En este último caso, y como es lógico, no se percibe confianza.
Como quien dice, la gente acaba de conocer a ese candidato/a en la red, no sabe si es real o si es él mismo, no ha tenido tiempo de conocer lo que opina y publica, y lo peor: no se fía de que continúe con su “vida virtual” una vez concluidas las elecciones. Es este sentido, es lógico que por mucha web, blog, canal de vídeo, twitter o Facebook, muchos candidatos no pudieran hacerse un hueco en la red. No porque la red no les dejara (que también), sino que ellos mismos (o sus consejeros) no supieron entender que la red no es publicidad, y que para conseguir resultados hay que tener una amplia comunidad, la cual no se consigue en 15 días de campaña (y en algunos casos ni en 15 meses).
La confianza, la reputación y credibilidad online es un trabajo lento, que necesita el suficiente tiempo como para generar feedback, reconocimiento y finalmente, la participación (virtual o presencial).

En todas las reuniones que hemos tenido nos han hablado de la diferente actitud de la sociedad vasca, del cambio en la sociedad. Así, ya en el Aurreku Eguna, Ricardo Ibarra nos hablaba de la necesidad de una política diferente y de generar participación. Me encantó su frase de que “el futuro es un país desconocido”. Ese país del futuro es desconocido, pero habrá que hacerlo entre todos y con una nueva óptica.
Todos los esfuerzos que hacen desde Politika 2.0 van en este sentido. Tanto Idoia Llano, Iñaki Murua, M@k, Mikel Agirregabiria, Ricardo Ibarra o Josu Garro (que son los que conocí) como el resto del grupo son pioneros en llevar a la política y a los partidos herramientas y maneras de comunicarse que la sociedad ya lleva usando años.

Hay que hacer que la gente se sienta partícipe de lo que se hace, que sepan que se pueden informar en cualquier momento de lo que necesitan y que pueden hablar, dialogar e incluso proponer cosas a los políticos. Los políticos (y es otra cosa que hemos aprendido estos días) no son difíciles de encontrar ni de poder entablar una buena conversación, solo hace falta tener el contacto necesario, y son ellos los que deben permitir que ese contacto sea posible a través de la red (más rápido, más fácil y más cómodo que un encuentro presencial).
En el sentido de aportar lugares de contacto, una herramientas que me ha encantado y que no cité ayer es el GPS de la web de Ibarretxe, donde se podía ver la agenda del candidato, pero también saber por donde va, ver los vídeos de cada acto y ver las fotografías con los vecinos. Esos vecinos se pueden sentir más próximos al candidato si saben por donde va a pasar, donde encontrarle y donde podran escuchar lo que tenga que decir, y por supuesto más partícipes si se ven en las fotografías o en los vídeos.
Es la información (la capacidad de recibirla y de generarla) otro de los signos de estos tiempos.


Solo con Internet no se pueden ganar elecciones, ni locos. La red es una herramienta que ayuda a comunicarse, a crear comunidad y, bien usada, a generar ideas recogiendo el talento de esa comunidad mediante la participación. Podemos encontrar otro buen ejemplo en la política de incentivación de participación con el que ha protagonizado en el Parlamento vasco su Presidenta, Izaskun Bilbao, que nos explicó todo lo que han hecho esta última legislatura y que da para otro post (que espero hacer estos próximos días). Como la Presidenta decía: “hay que compartir lo que hacemos para aprender todo de todos, aprovechar las ideas de la gente para mejorar”.

En las manos de los políticos está usar la red y ese espíritu colaborativo y usarlo correctamente, y en esta campaña vasca hemos visto que, en general, y excepto algun caso claro, están lejos a pesar de grandes ideas e iniciativas.

Eskerrik asco!!

Ayer asistí, en la sede de UGT Catalunya, a la conferencia "La comunicación, factor estratégico de la acción sindical", de Antoni Gutiérrez-Rubí.

Se trataba de una jornada precongresual previa al congreso de UGT Catalunya que tendrá lugar del 21 al 24 de abril. Tal como indicó Frederic Monell nos encontramos en una época de cambios en la comunicación y en la manera de producir. UGT hace tiempo que ya ha iniciado la aventura que representa aprovecharse de las nuevas tecnologías, el 2.0 y las redes sociales. Para hacerlo bien necesitan aprender y compartir, arriesgarse. Que el sindicato se aproveche y todo el mundo se sienta protagonista. Se abre todo un mundo de nuevas posibilidades por los sindicatos.

Monell empezó presentando a Gutiérrez-Rubí como un experto, y cogiendo este término empezó la charla de Antoni: "Las tecnologías permiten crear expertos. La red permite encontrar talento allí donde pensamos que no está. El valor del ordenador no será el ordenador, sino las ideas, y estas ideas no están siendo utilizadas a menudo por las organizaciones, no ocupan un sitio en la organización. Hay que dejar de pensar en el sentido de jerarquías dentro de las organizaciones, sino en autoridad. En el mundo actual la autoridad tiene que ver con la fortaleza de los argumentos y de las ideas. La red pone todo eso en evidencia ".

Un viejo lema de los sindicatos dice "Agrupémonos todos en la lucha final". Ahora se tendría que cambiar por "Agrupémonos todos en la red". Los cambios que hemos vivido los últimos años tienen un nivel exponencial, nunca vistos en la evolución y adopción de una nueva tecnología por parte del hombre.


Utilizando la metáfora de las nubes de vapor al s.XIX y XX y de nubes de información en el siglo actual vemos cómo la información, las ideas, las encontramos ya y encontraremos todavía más en el futuro en la red, en el ciberespacio. Hablaremos de acceso y de dispositivos, muchos móviles, ya no hará falta ser propietarios y tener a nuestro lado todo lo que poseemos, sino que podremos tener cosas e ideas en las nubes de la red, compartiéndolas. Viviremos sin sotware ni hardwares, sólo preocupados por el wifi y por poder conectarnos.

La sociedad industrial está caracterizada por elementos simbólicos: por ejemplo el ladrillo, el tocho para hacer construcciones. Pero hacer cosas tiene un límite. En cambio, con unidades 01010101 se pueden hacer muchas más cosas de las que podemos hacer físicamente. Las ideas permiten construir mundos diferentes. La capacidad de construcción de lo digital es muy superior a cualquier otro sistema. Hay cambios sociales, culturales, económicos, relacionales y geopolíticos. Modifica cualquier contexto anterior, no hay fronteras.

Aparecen además nuevos actores: ciutadanía conectada, con influencia, activistas ... no son afiliados y dirigentes, ni líderes y seguidores. La nueva ciudadanía no entenderá de lógicas organizativas. El mundo es una red y nos tenemos que organizar así. Somos red y pensamos en red. Pero las organizaciones y la manera de crear contenidos tienen que ser así y no lo son todavía.

Los sindicatos fueron las primeras redes, pero no en red con unos nodos mayores que otros, sino como una red en malla, todos con la misma importancia. En la realidad, y es lo que pasa en Internet, hay puntos que tienen más conexiones que otros, personas más referenciadas y con más autoridad y liderazgo. En el sindicato, el modelo de delegación tiene los días contados, ya que no va en la dirección en la que va la sociedad, donde para representar te tienes que sentir identificado por la gente. No para ceder la soberanía, sino por la identificación y la confianza. Eso será el liderazgo.

Hay muchos ejemplos de sindicalismo en la red (ved el ppt o este artículo). Muchas cosas y muy buenas, muchas de las cuales hechas desde de UGT Catalunya (lo que hace Jose Rodríguez es un buen ejemplo), pero que siguen estando en la periferia de la organización. No dejan de ser el "detallito tecnológico de la organización". Y se tiene que convertir en una dinámica de funcionamiento.

Las condiciones de trabajo, de sueldo ... de los trabajadores son cada vez más individualizadas. Y los sindicatos no tienen la confianza social y así es imposible tener valoración pública. Debe estar en la sociedad y organizarse como ella. La red puede ensayar nuevas formas descentralizadas, más allá de la afiliación, colaboraciones abiertas y puntuales. Como a los partidos políticos, es mejor que alguien participe puntualmente perque quiere que no estar dentro de la organización pero no ir nunca a ningún sitio.

En resumidas cuentas, la sociedad actual y la de futuro, tiene tres claves|llaves principales:

1. Una nueva cultura de comunicación
2. Un nuevo modelo de organización
3. Talento creativo, aflorar talento. Hay más talento fuera que a dentro de la organización, en la creación de contenido

La red no es no tener blog, twitter, facebook, sino una nueva cultura de comunicación. El sindicato, por naturaleza, tiene los valores 2.0: compartir, acción, red, participación ... hay que aprovecharles, ir hacia ellos.

En la sociedad actual, informatizada y totalmente dependiente de google, la presencia de los políticos en la red es obvia con solo escribir su nombre en el buscador. Si el político no hace ningún esfuerzo en crear su propio espacio en Internet, esa es la imagen que se tendrá de él o ella: lo que google pone en sus primeros diez resultados (el 90% de búsquedas no pasan de la primera página de resultados).

Que los políticos usen otras maneras de darse a conocer y de interactuar con sus votantes es una manera de afirmar su propia identidad digital, y de conseguir que esa identidad digital sea su "marca" en la red.

Si en el mundo "presencial", la identidad es una suma de detalles, de conversaciones, de factores históricos... que nos diferencian de los demás, en Internet la identidad es exactamente lo mismo: un conjunto de datos, frases, opiniones, ideas, fotografías, vídeos... que están en la red.

Como indica excelentemente Julen Iturbe: "El gran problema de lo digital es que deja huella. Pero no se trata sólo de las huellas que tú dejas, sino de las huellas que los demás dejan de ti. Esto sí que es delicado: aquí radica el meollo del asunto. Si Google, como gran hermano omnipresente del siglo XXI, nos ha abocado a una transparencia salvaje, entonces otra vez, de nuevo, se trata de tomar las riendas de lo que Internet dice de ti. La escena sigue siendo la misma: quiero saber quién eres y busco en la caja tonta de Google. Lo que me devuelve eres tú, cada vez más. [...] Tú decides si te dejas hacer o si generas tu discurso. Cada vez tienes más vías: tu blog, tu microblog, tu presencia en redes sociales, tus fotos. Sea lo que sea, sé consciente de lo que haces. Ejerce tu responsabilidad y no olvides que si no gestionas tu identidad, te la gestionan".

Es generando la propia identidad como podrán controlar lo que se dice de ellos, sencillamente porque no serán opiniones sobre lo que se cree que piensan, sino que serán sus propias opiniones expresadas en su blog, facebook, twitter, etc...
Y un político con su propia identidad digital es un político más cercano, no solo porque se puede saber de primera mano lo que opina o hace, sino porque estas herramientas virtuales permiten la interactividad directa con él o ella, y que su mensaje llegue a mucha más gente. Es una manera fácil de generar conversación y comunicación, y la comunicación genera confianza.

Podéis encontrar teorías interesantes sobre la identidad política digital en el blog de este seminario.


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